Santa Cruz de La Palma
(La Palma)
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Se sitúa en la vertiente oriental de la Isla en disposición
vertical mar-cumbre, con un total de 43,47 km cuadrados, que supone el
6,12 % del territorio insular. Sus límites están definidos,
al Norte con Puntallana por el Barranco Seco, al Sur con Breña
Alta por el Barranco de Juan Mayor, al Este el océano y al Oeste
la crestería de Cumbre Nueva y La Caldera de Taburiente, lugar
en el que se encuentra su punto más elevado (Pico de La Nieve,
2.247 m).
Toda la vertiente se encuentra surcada por profundos barrancos, producto
de un largo proceso erosivo sin erupciones que modifiquen el paisaje;
el único cono volcánico destacable es la montaña
de Tagoja, a 1.097 m de altitud.
La primera ocupación humana, asentada sobre el antiguo cantón
de Tedote, se remonta hasta la primera mitad del I milenio a C. Con la
llegada de los primeros contingentes de pobladores procedentes del Norte
de Africa. Su presencia está constatada en algunos sitios emblemáticos
como el poblado de cuevas del Morro de Las Nieves, incluso con presencia
de grabados rupestres, canales y cazoletas y La Erita, en las cumbres
del municipio (complejo conjunto de grabados rupestres, con más
de 300 motivos).
En 1493 se funda la ciudad de Santa Cruz de La Palma y culmina la conquista
castellana de la Isla. Pronto la ciudad va a hegemonizar la dinámica
sociopolítica y económica de la Isla, estructurándose
la nueva sociedad, mezcla y cruce de sangre aborigen, castellana y
europea, configurando la idiosincrasia del palmero que manifiesta orgulloso
un excesivo amor hacia su tierra.
La Historia de Santa Cruz de La Palma tiene un antes y un después
de 1553, momento en el que sus habitantes se vieron sorprendidos, el
21 de julio, por la invasión de 700 corsarios franceses, que durante
nueve días fueron dueños de la ciudad, destruyéndola
antes de ser expulsados. A partir de aquí se configura la nueva
base urbanística, hoy de interés histórico-artístico,
y comercial desde el momento en que se implanta, en 1558, el primer Juzgado
de Indias, lo que la lleva a un portentoso desarrollo mercantilista (en
estos momentos el puerto de Santa Cruz de La Palma es el tercero del
mundo). Como consecuencia de esta actividad comercial, la ciudad palmera
inició una desenfrenada construcción naval de gran envergadura
y de reconocido prestigio. Fue, asimismo importante, la industria sedera,
muy reconocida fuera de nuestras islas.
Un hecho crucial en la historia de Santa Cruz de La Palma fue la lucha
contra el abuso de poder que ejercían los regidores perpetuos
en el Ayuntamiento. La consecuencia fue la elección democrática
de los representantes políticos por los vecinos del municipio,
en enero de 1773. Esta población fue la primera que estrena la
democracia en todo el imperio español y antes que los norteamericanos
lograran su independencia y crearan la primera Constitución.
En la segunda mitad del siglo XIX, el interés por la Ilustración
lleva a esta ciudad a ser el centro de las nuevas enseñanzas,
logias masónicas, publicaciones, museos, hospital municipal, casa
de expósitos, nuevos ideales políticos, asociaciones culturales,
artes, música, teatro, cine, el desarrollo industrial y tecnológico,
tales como la luz eléctrica, telegrafia o la telefonía.
FESTEJOS.
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Un estrecho
vínculo une la tradición
festiva con la cristiana mediante celebraciones
que se reparten a lo largo del calendario estacional.
Por encima de todas se encuentra la lustral
Bajada de La Virgen de Las Nieves desde su
santuario del monte hasta la Ciudad; se celebra
desde el siglo XVII motivada por los numerosos
milagros que los palmeros atribuyeron a su
Virgen al saciar sequías, alejar epidemias
o apagar fuegos y volcanes.
La Bajada fue declarada en 1965 Fiesta de Interés Turístico
Nacional y en ella se suceden, durante más de un mes, numerosos
festejos religiosos y populares, entre los que cabe destacar la genuina
Danza de Los Enanos, el Minué, Carro Alegórico, el Diálogo
entre el castillo y la nave, la Loa...
Declarada como fiesta local, el 3 de mayo se exalta la Cruz; los diferentes
barrios revisten, con flores y alhajas, sus cruces. Como contrapunto,
es costumbre exponer los mayos - figuras hechas de trapo - adornando
la escena.
La Navidad adquiere un tinte especial en las noches amenizadas por
suaves y alegres melodías de las rondallas de "Los Divinos" que
recorren las calles de la Ciudad.
Por último, destacar la originalidad carnavalera del Día
de Los Indianos, cuyo cortejo, vestido de blanco, recorre la calle
Real envuelto en una nube de polvos de talco.
SUGERENCIAS.
Entre el mar y la montaña
existen numerosas rutas para la práctica
del senderismo. Le proponemos dos itinerarios que pueden ser, un
corto paseo hacia el santuario de Las Nieves, ascendiendo
por el Barranco de Las Nieves, o excursiones de varias
horas de camino, como la ruta que cruza la vertiente
desde la Capital hasta la ermita del Pino, en El Paso.
Desde el barrio capitalino de Calcinas, se enlaza con el antiguo
camino real de La Estrella en dirección al monasterio del
Cister, en Breña Alta. Los senderos, perfectamente señalizados,
nos conducirán hacia el caserío de Botazo y, desde
allí cruzamos
el barranco hasta el angosto camino empedrado que discurre bajo
el espeso bosque de laurisilva que nos lleva a la cima de la ladera,
descendiendo, entre el pinar, hasta la ermita del Pino.
También de largo recorrido es el camino que nos conduce
desde el nivel del mar al Pico de La Nieve o viceversa; pasaremos
por Mirca, Montaña Tagoja, Fuente Olén hasta culminar
a 2.235 m de altitud, sucediéndose los diferentes pisos
de vegetación.
PUNTOS
DE INTERÉS.
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La Calle Real.
Desde el
Puerto a La Alameda (calles O'Daly y Pérez de Brito) discurre
de forma paralela al rompiente marino la Calle Real. Sus pulidos
adoquines nos cuentan lo intensa que ha sido la historia en esta
capital isleña.
Constituye la arteria principal de la ciudad y un punto de encuentro
para los ciudadanos palmeros. Fue elegida por muchas familias adineradas
(castellanas, portuguesas, flamencas, genovesas...) para asentar
sus casonas y palacios entre los siglos XVI y XVIII. La importancia
comercial de entonces impregnó a
la ciudad de una vida sociocultural que se trasluce en la importancia
del patrimonio legado.
Los edificios más representativos del poder civil y religioso
se dan cita en esta calzada de zaguanes abiertos, llamativas aldabas
y grandes ventanas.
Castillo Real de Santa Catalina.
La fortaleza de Santa Catalina se ubica cerca de La Alameda, en
los límites
de la Avenida. Los gruesos muros de piedra abrazan este Monumento Histórico
Nacional, que formó parte del cinturón defensivo que protegía
la ciudad.
Carlos V autorizó al ingeniero italiano Leonardo Torriani a proyectar
el trazado del castillo (1585) que repelió los ataques de piratas
y corsarios que asediaban al Archipiélago.
Entre sus jardines se encuentra la escultura del artista canario Chirino
alusiva a los vientos alisios.
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Avenida de Los Balcones.
Santa Cruz de La Palma se aferra a las
pendientes del terreno adoptando un trazado urbano
escalonado, jalonada de callejuelas que nos conducen
por rincones con el encanto marinero de una ciudad que mira hacia
el mar.
A la vera del Océano camina la antigua calle de La Marina; las
aguas salpican de sal a los visitantes que fotografían las balconadas
superpuestas de la avenida. Antaño fueron relegadas a las fachadas
traseras de importantes casonas de la calle Real, hoy son bellos miradores
privilegiados, tallados en madera, pintados de verde monte, cerrados
con discretas celosías o acristalados. Plazas
emblemáticas.
Con curiosidad y pausado andar deberíamos visitar las numerosas
plazas y rellanos donde las aceras se hacen anchas a la sombra de una
ermita o una fuente. Como centro neurálgico de la ciudad está la
Plaza de España, arropada por el Ayuntamiento y la Parroquia del
Salvador, que constituye el conjunto arquitectónico renacentista
más importante del Archipiélago. Las desgastadas escalinatas
nos conducirán al barrio alto de San Sebastián, el convento
de Santo Domingo y la pequeña ermita de San Telmo.
El regio empedrado de la calle real nos invita a conocer la Plaza de
Lo Divino, la cantarina fuente de la Placeta Borrero, culminando en la
fresca Alameda. No son álamos sino laureles de indias los que
dan sombra a la entrañable escultura del "enano danzarín".
Desde aquí proseguimos a la iglesia de San Francisco, del siglo
XVI, en cuyo claustro se encuentra el Museo Insular. En la Plaza confluyen
la Escuela de Música y el Centro Artesano de San Francisco.
Iglesias y ermitas.
Hace 500 años los monjes franciscanos y dominicos tocaron tierra
palmera, construyeron sus monasterios y las modestas ermitas se multiplicaron
con el paso de los siglos. En honor a San José, San Sebastián,
San Telmo se conservan estos pequeños santuarios de una sola nave
con el encanto de entonces.
Las iglesias fueron tomando porte y los diferentes estilos artísticos
se dejaban sentir en las portadas y hermosos retablos. Las gruesas paredes
blancas y la sillería de basalto gris son características
comunes de la arquitectura tradicional canaria.
Las parroquias de San Francisco, El Salvador, Santo Domingo, La Encarnación,
Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, el Santuario de Las
Nieves... encierran un vasto patrimonio de pintura e imaginería
gótico - renacentista de primer orden. El trueque de azúcar
y vino por obras de arte flamenca proliferan en el siglo XVI; en el XVII,
los artífices palmeros tienen una técnica barroca con estilo
propio lleno de influencias portuguesas, flamencas, andaluzas, mudéjares
y americanas.
De exquisitas y complicadas se podrían definir las techumbres
que cubren las naves y capillas de nuestros edificios religiosos. Las
figuras geométricas se tallas en regias maderas de tea con ingenio
y arte de tradición mudéjar.
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El Barco de
La Virgen.
Los mástiles del Santa María
despuntan sobre los árboles
de La Alameda. Réplica de la carabela colombina que cada cinco
años, durante la celebración de La Bajada de La Virgen
de Las Nieves, despliega sus velas y cobra vida dialogando con el castillo
situado en la Encarnación, al otro lado del barranco.
La estatua de bronce del Enano, desde la plaza, presencia la riña
fingida entre la nave y el castillo; sus cañones se disparan
estremeciendo cada lustro este rincón palmero con especial sabor
festivo. En su interior se aloja el Museo Naval.
Santuario de
La Virgen de Las Nieves.
Para acceder al Santuario situado a las afueras
de la Ciudad, podríamos
hacerlo a través del antiguo camino del Planton; encontraremos
el Castillo de La Virgen y lo que fue la primera iglesia del Municipio,
la Encarnación.
La joya más preciada en el recinto mariano es la imagen de terracota
policromada de estilo gótico, que debe su nombre, según
cuenta la tradición, a que apagó con la nieve el fuego
de un volcán. Dicen que los aborígenes ya veneraban, antes
de la Conquista, a la que es hoy la Patrona de la Isla. A esta pieza
de apenas medio metro, del siglo XIV, el pueblo palmero le rinde especial
devoción. Cada cinco años desciende, en su baldaquino,
desde su Santuario hasta la parroquia del Salvador.
En su interior, el Santuario, exhibe un Museo Sacro.
Centro Recreativo de Fuente Olén.
En las cumbres del Municipio se sitúa el Centro Recreativo de
Fuente Olén; en medio del pinar se asienta esta zona de ocio ideal
para tomarnos un respiro y disfrutar de la naturaleza. Varias construcciones
techadas nos brindan mesas, fogones y agua potable a todos los visitantes.
En nuestro ascenso, el pino deja paso al codeso que se agacha en su intento
de protegerse del frío de la alta montaña. A 2.235 m se
sitúa el punto más álgido de la localidad "Pico
de La Nieve", lugar en que se anuncian las esporádicas nevadas
invernales.
La arqueología tiene su protagonismo en el yacimiento de La Erita,
acercándonos al mundo mágico - ritual de las piedras grabadas
por los awaras.
Parque Natural de Las Nieves.
La orografía insular nos vuelve a sorprender en esta área
natural donde la mano del hombre apenas se ha dejado sentir. La espectacular
geomorfología acoge singulares ecosistemas de fauna y flora de
gran valor ecológico. Los barrancos santacruceros de Quintero,
El Río, La Madera y Dorador forman parte del Parque Natural de
Las Nieves, de 5.090 has de extensión.
El hombre ha sabido aprovechar el agua que alimenta este vergel, creando
una red de canales, puentes, galerías excavadas, molinos de agua,
El Electrón (primera central hidroeléctrica de Canarias)...
Todo una cultura en torno al líquido elemento, de la cual extraemos
la divulgada estampa de los Molinos de Bellido, localizada en este espacio
protegido.
Copyright. Asociación para el
Desarrollo Rural de la Isla de La Palma (ADER-La
Palma).
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